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Jueves de comadres

Previo al carnaval llega el día donde se reúnen donde las comadres se reúnen dando rienda suelta su alegría.

Los Jueves de Comadres, una fiesta que llegó a Iberoamérica con la conquista española, es un rito festivo en el que las mujeres unidas en comadrazgo se reúnen para celebrar y revalidar el lazo que las vincula de por vida. En este día que precede al carnaval, las participantes comparten una comida, beben grandes cantidades de alcohol y cantan coplas tradicionales, siendo atendidas por quienes gozan del privilegio de género que la sociedad machista les confiere los 364 días restantes. Desafiando la autoridad masculina y por medio de las coplas las comadres apelan a la burla, la ironía y el sarcasmo, construyendo su identidad y expresando su orgullo como mujeres por contraposición a los hombres, y refuerzan los vínculos de hermandad que les proporcionan mutuo sostén durante el año.

En el pasado, la unión de parentesco ritual de comadrazgo tenía un contenido religioso y se relacionaba con la ayuda en la crianza de los ahijados que una comadre -madre espiritual en la comunidad de la Iglesia- otorgaba a la madre biológica.

Las coplas de las Comadres, tradición y re-creación

Una característica tradicional de los carnavales jujeños, compartida por buena parte de los del noroeste argentino, es la entonación colectiva de coplas. Los Jueves de Comadres la voz de las mujeres resuena donde se entonen coplas. En los Jueves de Compadres y de Ahijaditos, las coplas son igualmente protagonistas de los encuentros, así como también forman parte de otras celebraciones y ceremonias en el contexto del carnaval, tales como señaladas, marcadas y chayas. El pionero en el relevamiento de las coplas del norte argentino fue Juan Alfonzo Carrizo, que comenzó la recopilación con su Cancionero de Catamarca en 1926. En 1934 publicó el Cancionero Popular de Jujuy. Carrizo se enfocó en el estudio del folklore literario, mientras que unos años más tarde Carlos Vega (1944) y su discípula Isabel Aretz (1952) emprendieron la investigación musicológica. Décadas más tarde, Taboada (1996) propuso un estudio contextualizado de la copla del NOA y Menelli (2007) se enfocó en el estudio del contrapunto del carnaval de cuadrillas en Humahuaca.

Para entonar las coplas, los participantes forman un círculo, marcando el ritmo con la persistente percusión de las cajas que suele sostenerse y ejecutarse con una sola mano con una baqueta. En los Jueves de Comadres no sólo las mujeres cantan, los hombres también participan del contrapunto, aunque en esta ocasión sean ellos los encargados de servir a las mujeres, ocupándose de una constante provisión de alcohol, que en el pasado solía ser chicha. Esta bebida fermentada de maíz, que necesita varios días de dedicación para ser elaborada, está siendo gradualmente reemplazada por todo tipo de bebidas alcohólicas adquiridas en comercios: vino, cerveza, licores, y también singani, una combinación de alcohol y frutas. Las rondas se prolongan a menudo por horas, y en ellas las mujeres cantan solas o enfrentándose en contrapunto con los varones. Las coplas se seleccionan de un repertorio tradicional y son pocos los intérpretes que improvisan letras. Ser un buen coplero requiere de una extraordinaria memoria y capacidad de seleccionar la copla adecuada en cada ocasión para responder al desafío propuesto por el coplero anterior de inmediato, hecho más relevante que la cualidad vocal de los cantores.

Los habitantes de Tilcara, en particular los copleros, reconocen la procedencia de otras coplas jujeñas por lo que los actores sociales denominan “tonada”: cada región tiene melodías y ritmos que la caracterizan y permiten a los lugareños, tanto copleros como oyentes atentos, identificar el origen de quienes participan en la rueda de coplas. En este sentido, hay también un uso semiótico de la melodía por parte de los intérpretes, que si bien podrían aprender y cantar melodías de otras regiones eligen entonar las propias como señal de identidad.

Las coplas de Tilcara conservan el sistema tritónico prehispánico, la ornamentación melódica característica que los lugareños llaman kenko, el acompañamiento de la caja (bimembranófono de marco) con chirlera o bordona, también de origen prehispánico, descriptas por los primeros musicólogos que las estudiaron. La copla octosilábica de cuatro versos procede de España (debemos destacar que también subsisten versos de 7 y 5 sílabas en fórmulas fijas en el repertorio tradicional de coplas). Las coplas octosilábicas poseen rima consonante o asonante entre el segundo y el cuarto versos. La melodía lleva una articulación silábica, aun cuando presente ornamentaciones. Otro atributo relevante es la dislocación rítmica entre la melodía de pie ternario y la percusión de pie binario con subdivisión que la acompaña (tal como lo transcribimos en el ejemplo que presentamos) que constituye una fórmula habitual. Estos rasgos son compartidos por las coplas de carnaval del noroeste de nuestro país. Son las melodías las que distinguen, con ciertas variaciones, a la copla de Tilcara de las de otras regiones. A continuación, se transcribe una copla típica, recogida en una rueda de comadres de las afueras de Tilcara.

Un primer abordaje y análisis de conjunto de las coplas que se cantan en los Jueves de Comadres refleja su condición festiva y picaresca propia de las coplas de carnaval, que se pone en evidencia sin necesidad de un estudio pormenorizado de su contexto. Un paso más allá de este primer acercamiento, las coplas del Jueves de Comadres revelan su carácter transgresor e interpelante por su mordaz critica a la autoridad masculina y sus privilegios, por romper los parámetros del recato que rige la sexualidad femenina o por adherir a conductas que la sociedad sanciona cuando quienes las llevan a cabo son mujeres –por ejemplo, el consumo de alcohol-. Al mismo tiempo, las coplas son un registro de las experiencias y anhelos de las mujeres, porque también, como lo expresan las copleras entrevistadas:

hablamos de nuestras cosas, de nuestra vida, de nuestras penas a través de nuestro canto” (Josefina Aragón, Maimará, 84 años, marzo de 2019).

Transcribimos algunos ejemplos de lo citado en las siguientes coplas recogidas en Tilcara y Huacalera en 2019:

Crítica a la autoridad o privilegio masculinos

Dios hizo primero al hombre

después hizo a la mujer

porque solo, el pobrecito,

no sabía p’ande correr

Ruptura de normas de conducta sexual

La mujer que quiere a dos

no es zonza sino advertida

Si una vela se le apaga

la otra le queda encendida

La mujer que quiere a uno

también los quiere de a dos

y al más zonzo le dice:

esta guagüita es pa’ vos

Yo soy coplera alegre

que no conoce la pena

así cantando y bailando

amanezco en cama ajena

Ruptura de normas de conducta social

Voy a tomar este vaso

voy a saber qué es trabajo

hasta dejar las botellas

toditas cabeza abajo

Me gusta el vino fuerte

la chicha y el aguardiente

pero lo que más me gusta:

los muchachitos de veinte

Por otra parte, las coplas de los Jueves de Comadres abordan temas relacionados con la construcción de la identidad local y transmisión oral de las tradiciones y de lazos de amistad y reciprocidad entre las comadres:

Identidad y transmisión oral de saberes

Mi madre sabía decirme:

hija, no te has de olvidar

el día que yo me muera

mis coplas has de cantar

Amistad y reciprocidad de las comadres

Dos hermanitas seremos

las dositas cantaremos.

Cuando nos quieran matar

las dositas moriremos

Con respecto a la copla seleccionada como ejemplo de amistad y reciprocidad entre comadres, es de destacar que es una de las más escuchadas y tradicionales. Carrizo (1934) ya había recopilado una copla similar que dejó registrada en su cancionero jujeño:

Dos hermanitas seremos;

donde nos quieran matar

las dositas moriremos

sin que nos vean llorar.

Carrizo, en su extenso y exhaustivo relevamiento, clasifica las coplas de acuerdo a los temas que abordan. Entre las agrupadas como “Baile, carnaval, cantos de guitarreros y de juego”, observamos que muchas de ellas conservan una extraordinaria vigencia y no presentan ningún cambio. Entre las que aparecen repetidamente en los Jueves de Comadres encontramos las siguientes, cantadas indistintamente por mujeres y hombres:

Estas son las flores blancas,

principio del año nuevo,

a buscar amor se ha dicho

amor que no tenga dueño.

Agüita, agüita,

qué clarita viene,

una sola palomita,

como quiera, se mantiene

Otras, en cambio, dan cuenta de las transformaciones en la vida cotidiana, producto del desarrollo tecnológico. La copla siguiente combina estos cambios con la expresión de deeos materiales:

Toditos tienen sus autos

yo solo tengo tractor

Para el carnaval que viene

voy a viajar en avión

También encontramos coplas usadas para iniciar la participación en la ronda o para animar la continuidad del canto. Las coplas siguientes son idénticas a dos que recogió Carrizo en su cancionero jujeño (2477a y 2463a):

¡Canten, canten, compañeros!,

que coplas no han de faltar,

coplas salen de mi boca

como agua de manantial.

Si yo me pongo a cantar

no tengo cuando acabar,

las coplas me van saliendo

como ovejas de un corral.

Es de notar que entre las coplas clasificadas como “Teorías y consejos amatorios” en la recopilación de Carrizo (1934), el protagonismo es marcadamente masculino y con una serie de coplas de contenido misógino o que incluso naturalizan la violencia como parte de la relación sentimental, esto contrasta con la caracterización del autor en el capítulo VII, “Ideología de los cantos”, donde se refiere a delicadeza en el trato con la mujer. El autor parece no haber notado el contenido de coplas que él mismo transcribió:

La mujer es mala yerba

la más fiel no está segura,

por eso siempre procura,

tener otra de reserva.

A las mujeres, quererlas,

y adorarlas de rodillas,

y en la primera ocasión

romperles cuatro costillas

No podemos suponer la inexistencia en esas épocas de coplas cantadas por mujeres en las que sus voces mostraran críticas explícitas al machismo imperante y las violencias cotidianas. En estos antiguos trabajos no tenemos datos de los informantes ni sabemos si se recogieron coplas en los topamientos de las comadres, Carrizo no hizo tales distinciones, aunque en varias de estas coplas se mencione al carnaval. Es probable que, como hombre, el acceso a una fiesta del ámbito doméstico donde las protagonistas son mujeres no le haya resultado fácil. Lo que sí hemos podido constatar es que en nuestros días las mujeres enfrentan las provocaciones machistas y el orden patriarcal por medio de sus coplas, y construyen representaciones fortalecidas sobre sí mismas que generan las condiciones para constituir un horizonte de superación de las violencias que a diario confrontan en múltiples niveles.

Las características de las coplas descriptas anteriormente son comunes a los festejos de Jueves de Comadres tanto rurales como urbanos, hemos tomado como criterio de elección su reiteración. Los otros aspectos del ritual, así como sus particularidades organizativas, presentan marcadas diferencias asociadas a los espacios donde se llevan a cabo y las características del grupo de comadres, entre cuyas variables la etaria posee gran relevancia.

Fuente de referencia

EL JUEVES DE COMADRES EN TILCARA: TRADICIÓN Y TRANSFORMACIÓN EN TIEMPOS DE REIVINDICACIONES / María Alejandra VegaLía Carla De Ieso

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