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Nicolás Copérnico y la revolución del cosmos

Durante años, el clérigo polaco desarrolló una teoría que cambiaría de manera radical nuestra visión del mundo: desplazó a la Tierra del centro del universo y la puso a dar vueltas alrededor del sol. Y la ciencia venció a la teología.

Nicolás Copérnico fue un hombre introvertido y reservado que dedicó casi toda su vida al estudio y a la observación del firmamento. Los datos que recopiló durante años fueron plasmados en su gran Obra, Sobre las revoluciones de los orbes celestes, en la que expuso la teoría de que los astros giran alrededor del Sol.

El astrónomo en Frombork

Copérnico pasó las últimas décadas de su vida en Frombork, una ciudad en la desembocadura del río Vístula, donde trabajó para la diócesis. Allí, la leyenda sitúa su trabajo de contemplación en una torre en el recinto de la catedral, pero lo cierto es que el astrónomo poseía una residencia fuera de las murallas que protegían el templo y en cuyo jardín mandó construir el llamado pavimentum, un suelo nivelado y firme para sus instrumentos. El óleo de 1873, Astrónomo Copérnico, o conversaciones con Dios, de Jan Matejko, recrea la leyenda del científico polaco en su torre observando el firmamento con sus instrumentos.

Torun, cruce de caminos

Nicolás Copérnico nació en el seno de una familia burguesa de Torun, uno de los principales centros urbanos en el norte de Polonia. La localidad natal de Copérnico, en la ribera del río Vístula estaba en un cruce de rutas comerciales que hizo prosperar a sus habitantes.

Narratio Prima, síntesis de la obra copernicana

El astrónomo austriaco Georg Joachim Rheticus fue la persona más importante para la futura fama de Copérenico: fue a conocerlo a Frombrork en 1540 y lo persuadió para que le dejara escribir y publicar la Narratio prima, una exposición simplificada de las investigaciones de Nicolás Copérnico. Gracias al empeño personal de Rheticus se editó también, en 1543, la gran obra del astrónomo polaco, Sobre las Revoluciones de los orbes celestes

Un humanista italiano en Polonia

Filippo Buonaccorsi, conocido con el nombre de Calímaco, era un humanista italiano que fue miembro de la Academia de Roma. Tras ser relacionado en un complot para asesinar al papa escapó a Cracovia, donde a mediados del siglo XV llegó a ser el preceptor de los hijos del monarca. En la capital de Polonia contribuyó a arraigar la nueva corriente de pensamiento nacida en Italia: el Renacimiento. Grabado de Filippo Buonaccorsi trabajando en su escritorio.

Ptolomeo, el astrónomo geocéntrico

En el siglo II d.C., el astrónomo y científico greco-egipcio Claudio Ptolomeo formuló la teoría sobre el universo que estuvo vigente hasta la publicación de la obra de Copérnico 15 siglos mas tarde. Ptolomeo defendía que la Tierra era el centro del universo y alrededor de ella giraban todos los astros que cruzaban el firmamento.

Sobre las Revoluciones, la gran obra de Copernico

En 1543, gracias al empeño personal de Rheticus, apareció en Núremberg la versión completa de Sobre las revoluciones de los orbes celestes, la gran obra en la que Nicolás Copérnico exponía su modelo de cosmos: un universo cerrado con el sol en el centro y los demás astros girando a su alrededor.

La Universidad de Bolonia

Copérnico pasó varios años estudiando en diversas universidades de Italia. Se matriculó en Derecho en Bolonia y Medicina en Pádua, sin acabar ningún estudio. Finalmente, obtuvo un doctorado en Derecho Canónico en la Universidad de Ferrara, en 1503. En la fotografía el claustro del palacio del Archiginnasio de Bolonia, sede de la Universidad cuando Copérnico estudió allí. Actualmente alberga la Biblioteca Comunal.

Atlas del universo copernicano

El modelo heliocéntrico representado por Andreas Cellarius en su atlas Harmonia macrocósmica, publicado en 1660, en el que plasmó los modelos de universo de Ptolomeo, Copérnco y Brahe.

Los cálculos y las observaciones del astrónomo

Copérnico anotó las observaciones que hacía y las incluyó en su obra. Esta imagen reproduce un par de páginas del libro II de Sobre las revoluciones de los orbes celestes con las tablas astronómicas de las observaciones copernicanas.

Cracovia, capital humanista de Polonia

Cuando Copérnico estudió en la Academia de Cracovia, esta universidad era un importante centro de estudios astronómicos, y la capital era una ciudad cosmopolita en la que florecían las ideas humanistas.

Johannes Kepler, el continuador

El astrónomo alemán Johanes Kepler (1571-1630) era un firme creyente en la teoría heliocéntrica, que a principios del siglo XVII todavía no se había impuesto completamente en el mundo científico. El alemán perfeccionó el modelo del polaco y calculó las órbitas exactas de los planetas, elípticas. Sus leyes describen el movimiento de los planetas alrededor del Sol.

Una catedral protegida

La catedral de Frombork era la sede del obispado de Varmia, donde Copérnico hizo su carrera eclesiástica. El recinto de la catedral está situado sobre una colina y rodeado de las murallas donde estaba la torre en la que, según la leyenda, vivió Copérnico.

La última visión

Una leyenda sostiene que, cuando estaba postrado en su lecho de muerte y sin conocimiento, pusieron en manos de Copérnico una copia recién impersa de Sobre las revoluciones. Entonces, el astrónomo recuperó la conciencia por un momento, vio el libro y a continuación expiró.

El perfecto universo esférico

La teoría de Copérnico se basaba en observaciones y cálculos matemáticos, pero también en ideas filosóficas, como que el círculo «es la forma más perfecta de todas». El astrónomo creía en un universo finito (aunque muy grande) formado por ocho esferas concéntricas girando en torno al sol.

SABER MÁS

Copérnico nació el 19 de febrero de 1473 en el seno de una familia burguesa de Torun. Su padre era un comerciante recién llegado de Cracovia, la capital del reino polaco, y su madre venía de una adinerada familia local. Torun era uno de los principales centros urbanos en el norte de Polonia, país al que pertenecía desde 1466. Su ubicación en la ribera del Vístula y en un cruce de caminos comerciales contribuía a la riqueza de la ciudad y de sus habitantes.

Poco sabemos sobre la educación juvenil de Copérnico. Lo más probable es que Nicolás, junto con su hermano pequeño Andrés, estudiase en la escuela parroquial de la catedral de San Juan y después en una escuela secundaria de la cercana ciudad de Chełmno. A los diez años, el futuro astrónomo perdió a su padre. Desde entonces, la figura masculina más importante en su vida sería la de su tío materno, Lucas Watzenrode, quien en 1489 se convertiría en obispo de Varmia.

UNA CIUDAD COSMOPOLITA

Copérnico se matriculó en la Academia de Cracovia en 1491. Era la única universidad en Polonia y una de las pocas en esta parte de Europa. Fundada en 1364, ganó fama en la segunda mitad del siglo XV como importante centro de estudios matemáticos y astronómicos gracias a una serie de profesores excepcionales como Juan de Głogów, quien calculó la posición geográfica de Cracovia, o Alberto de Brudzewo. Era un ambiente propicio para que arraigara una nueva corriente cultural que llegó a Polonia desde el sur de Europa: el Renacimiento.

Cracovia era una ciudad cosmopolita y repleta de visitantes procedentes de todos los rincones de Europa: mercaderes, artesanos e intelectuales. El preceptor de los hijos del monarca era el humanista italiano Filippo Buonaccorsi, antiguo miembro de la Academia Romana, donde fue conocido bajo el apodo de Calímaco. Por su universidad pasaban los heraldos del humanismo y sus imprentas publicaban los primeros libros. El fervor intelectual de la ciudad seguramente fascinó al joven Nicolás, que, sin embargo, no llegó a terminar sus estudios allí. En 1495, gracias a la protección de su tío obispo, Copérnico fue nombrado canónigo del cabildo de Frombork, sede del obispado de Varmia. Pero Lucas Watzenrode, consciente de los talentos de su sobrino, optó por enviarlo a estudiar Derecho a Bolonia.

El viaje a Italia, cuna de la cultura renacentista y donde la modernidad dialogaba con la Antigüedad, era la realización de los sueños de cualquier intelectual de la época. Pero para el futuro astrónomo suponía otra cosa más, pues un título conseguido en una de las más antiguas y prestigiosas universidades europeas era el pasaporte para un rápido ascenso en la jerarquía eclesiástica y, en consecuencia, para hacer carrera en la corte real.

En Italia, el joven de Torun, en vez de entregarse al estudio del Derecho, continuó con su interés por las ciencias. Pronto se puso en contacto con el famoso astrónomo boloñés Domenico Novara, a quien acompañó en sus observaciones, más como asistente que como discípulo. En 1500, Copérnico fue a Roma para participar en las celebraciones del año del jubileo y probablemente también para hacer prácticas en derecho canónico en la administración papal. Sabemos que pronunció allí una conferencia astronómica. Si Copérnico efectivamente habló de astronomía en la Ciudad Eterna, con toda probabilidad no se trató de una ponencia oficial sino, más bien, de una charla privada, típica en el ámbito renacentista. Tal vez presentó los resultados de sus observaciones rodeado por un círculo limitado de científicos y conocidos. Comoquiera que fuese, se trató de un hecho puntual: Copérnico nunca más manifestó en público sus opiniones sobre astronomía.

Fuente

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/nicolas-copernico-y-revolucion-cosmos_13321?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=trafico

 

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