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Velázquez, «el más grande pintor que jamás ha existido»

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599–1660) es, sin lugar a discusiones, uno de los máximos exponentes de la pintura universal. Desde sus influencias tenebristas hasta su buena relación con la corona, el artista consiguió crear un estilo tan único como excepcional, que durante siglos inspiró a generaciones emergentes, como fue el caso de Édouard Manet, quien lo llamó «pintor de pintores».
‘Autorretrato’ (Velázquez, hacia 1640).-

‘Autorretrato’ (Velázquez, hacia 1640).-

¿Quién fue Diego Velázquez?

«El más grande pintor que jamás ha existido» fue la frase que utilizó Salvador Dalí para describir a Diego Velázquez.

El pintor nació en 1599 en Sevilla, España. En 1611, a la edad de 12 años, comienza su aprendizaje en el arte pictórico hasta que, 6 años más tarde, siendo tan solo un joven de 18 años, le es concedido el título de maestro pintor.

Influencias y aporte a la pintura universal

Su irresistible atracción a la pintura lo lleva a convertirse en el principal discípulo del artista Francisco Pacheco (1564-1644). En 1618, Velázquez contrae matrimonio con la hija de su maestro. A pesar de que no se conoce con certeza ni el nombre ni la instrucción relacionada a la cónyuge del pintor, muchos historiadores señalan que podría haberse tratado de una mujer llamada Juana, cuya presencia se contempló en varias obras del artista, para quien también fungió como modelo.

Desde muy joven, Diego Velázquez se vio altamente influenciado por la magistral obra de Michelangelo Merisi da Caravaggio, considerado por los historiadores como uno de los grandes exponentes de la pintura italiana.

Gracias a la inspiración concedida por el maestro barroco, el pintor español se propuso introducir en España este movimiento posterior al renacimiento, y cuya trascendencia tomaría lugar de forma simultánea con el llamado Siglo de Oro español en el mundo de las letras, con autores y dramaturgos como Pedro Calderón de la Barca (conocido por su obra La vida es sueño, 1635).

La obra del pintor se divide en dos etapas: la Sevillana y la Madrileña.-

La obra del pintor se divide en dos etapas: la Sevillana y la Madrileña.-

Etapas de la pintura velazqueña

La obra del artista español se divide en dos grandes etapas, donde consolidó su trabajo, no únicamente como uno de los referentes pictóricos más talentosos de la corona española, sino en su afán por retratar otras formas de vida más allá de la nobleza y la burguesía.

Etapa Sevillana (1599-1623)

Aquello que los historiadores denominan la etapa sevillana de Velázquez, parte desde su nacimiento hasta su instrucción con el anteriormente mencionado Francisco Pacheco.

Durante este período de su vida, Velázquez desarrolló una técnica sincera y libre. Inspirado considerablemente por el tenebrismo barroco de Caravaggio, el pintor español incorpora diversas características:

•  La descripción realista
•  Los contrastes de la luz (natural y artificial)
•  Composición diagonal

El historiador de arte Philip Trautman manifestó una vez que la evolución del artista se desempeña de una forma tan despreocupadamente lenta, que es casi imperceptible ante los ojos de los críticos y expertos. Sin embargo, la diferencia entre sus primeras obras y las que corresponden a su auge como pintor privado de la corona son tan diferentes que cuesta pensar que pertenezcan al mismo autor.

‘Vieja friendo huevos’ (Velázquez, 1618).-

‘Vieja friendo huevos’ (Velázquez, 1618).-

‘Cristo en casa de Marta y María’ (Velázquez, 1618).-

‘Cristo en casa de Marta y María’ (Velázquez, 1618).-

(Detalle) ‘Adoración de los Reyes Magos’ (Velázquez, 1619).-

(Detalle) ‘Adoración de los Reyes Magos’ (Velázquez, 1619).-

La mayor parte de pinturas en la etapa sevillana del pintor, corresponden a pinturas de temática religiosa. ‘La Inmaculada Concepción’ (Velázquez, 1619) fue su primer encargo tras ser nombrado maestro pintor.-

La mayor parte de pinturas en la etapa sevillana del pintor, corresponden a pinturas de temática religiosa. ‘La Inmaculada Concepción’ (Velázquez, 1619) fue su primer encargo tras ser nombrado maestro pintor.-

El éxito y prestigio que el joven pintor gozó en aquel momento le permitió posicionarse entre uno de los más relevantes artistas en España. Ello le permitiría trasladarse a Madrid de los Austrias, donde emprendió una nueva etapa en el desarrollo de su carrera pictórica.

Etapa madrileña (1623-1660)

El joven pintor tenía entre 17 y 18 años cuando pintó, por primera vez, un retrato del rey Felipe IV (1605-1665). Es a partir de este momento, cuando su reputación en la cámara del monarca asciende y le asegura numerosos encargos.

(Detalle) ‘Felipe IV en marrón y plata’ (Velázquez, 1623).-

(Detalle) ‘Felipe IV en marrón y plata’ (Velázquez, 1623).-

Su nueva posición le permite codearse con otras figuras representativas de la época, como fue el caso de Pedro Pablo Rubens (1577-1640), de quien aprendió sobre pintores renacentistas y barrocos que hicieron vida en el resto de Europa.

La temática de sus pinturas era todo menos estática. El artista exploró hasta la experticia el retrato, desde la nobleza hasta los bufones y la gente común; la mitología, el paisajismo, los bodegones y la religiosidad, solo por mencionar los más destacados temas de su obra.

‘Los borrachos’ (Velázquez, 1629).-

‘Los borrachos’ (Velázquez, 1629).-

‘Cristo crucificado’ Velázquez, 1632).-

‘Cristo crucificado’ Velázquez, 1632).-

‘La rendición de Breda’ (Velázquez, 1634-1635).-

‘La rendición de Breda’ (Velázquez, 1634-1635).-

‘Francisco Lezcano, «el Niño de Vallecas»’ (Velázquez, 1640).-

‘Francisco Lezcano, «el Niño de Vallecas»’ (Velázquez, 1640).-

‘El bufón don Sebastián de Morra’ (Velázquez, 1645).-

‘El bufón don Sebastián de Morra’ (Velázquez, 1645).-

‘Juan de Pareja’ (Velázquez, 1650).-

‘Juan de Pareja’ (Velázquez, 1650).-

A Velázquez, tal y como ocurre con muchos pintores revolucionarios en su tiempo y espacio, le tocó vivir en la España duramente conservadora, donde difícilmente se pintaban imágenes de mujeres desnudas. Esto debido a que la Inquisición lo tenía prohibido.

‘La Venus del espejo’ (Velázquez, 1647-1651).-

‘La Venus del espejo’ (Velázquez, 1647-1651).-

La belleza del color, la meticulosidad del realismo y la precisión en los detalles hacen de esta obra una de las más importantes en el repertorio del pintor.

‘El papa Inocencio X’ (Velázquez, 1650).-

‘El papa Inocencio X’ (Velázquez, 1650).-

‘Las meninas’ (Velázquez, 1656).-

‘Las meninas’ (Velázquez, 1656).-

El tema principal de Las meninas se contempla como el retrato de la Familia Real, tomando como escenario el taller de su autor.

No solo es considerado uno de los más enigmáticos y complejos trabajos dentro de la obra de Velázquez, en términos de color, composición y perspectiva, sino que se trata de una de las joyas pictóricas de la historia del arte universal.

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Las meninas es la definición perfecta del término «metapintura», que se distingue como la presencia de una pintura dentro de otra.

Tanto el pintor como la infanta Margarita observan al espectador. Ambos se encuentran retratados con una postura solemne y decidida, como si supiesen algo que los demás desconocen.

Junto a la pequeña noble están las sirvientas de la casa real española, empezando por las meninas (las doncellas). En la parte central de la pintura nos percatamos de la presencia de los reyes, representados como las figuras reflejadas en el espejo.

Es considerada una manifestación tan arriesgada como personal por parte del artista, en vista de que ante la idea de que él es un artesano y sus obras no son más que mercancía, el pintor español se proclama merecedor de la atención, tanto del rey, como del resto del mundo.

‘Las hilanderas’ (Velázquez, 1658).-

‘Las hilanderas’ (Velázquez, 1658).-

‘La infanta Margarita adolescente’ (Velázquez, 1660).-

‘La infanta Margarita adolescente’ (Velázquez, 1660).-

De joven prodigio a miembro de la nobleza

Tras la muerte del pintor en 1660, el rey Felipe IV dio la orden para que añadiesen a la icónica pintura Las meninas, el emblema de Santiago para representar el título de caballero de Velázquez, honor recibido un par de años antes.

Diego Velázquez pasó de ser un joven ambicioso con un talento excepcional para la pintura, a un ícono del arte universal. Atreviéndose a pintar divinamente retratos de nobles, bufones, borrachos, personajes religiosos, paisajes y desnudos, posicionó su estilo hasta convertirse en uno de los más importantes referentes dentro de la cultura general.

Por: Gabriela Herrera | @gavahema | Culturizando

Con información de: National Georgaphic | Historia Arte | Arte España |GRANDES MAESTROS DE LA PINTURA. Barcelona, España. Ediciones Altaya, S.A

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