Jardin de Noticias

Rodocrosita: de ganga a piedra semipreciosa


La ganga mineral no siempre carece de valor económico, existen ciertas condiciones, como por ejemplo su alto costo extractivo, lo que determina para ese momento de la explotación que la misma sea apartada de la mena mineral de interés económico. Algo similar es lo que pasó aquí con nuestro mineral nacional: la rodocrosita.

Este hermoso mineral de color rosa, con sus diferentes tonalidades, ha sido producto de destacadas piezas de joyería hasta de leyendas populares (Rosa del Inca). Situada en el departamento catamarqueño de Andalgalá, se encuentra la Sierra de Capillitas que hospeda varias de las minas de donde se extrae esta piedra.

Los orígenes de las explotaciones en la sierra se remontan, como muchos otros tantos, a épocas anteriores a la colonia. Los primeros registros oficiales datan de 1856, pasando mucho años después a Fabricaciones Militares en 1947, al igual que la mayoría de los yacimientos argentinos. Hasta que en 2013 pasa a manos del CAMYEN (Cámara Minera y Energética Sociedad del Estado).

Geológicamente hablando, es bastante interesante la mineralogía presente en la sierra de Capillitas no solo por su diversidad, sino por su génesis. El responsable fue el vulcanismo Mio-Plioceno (que por cierto es también autor de muchas de las maravillas metalíferas de la región).

Se habla de unas 120 especies minerales entre las cuales tenemos como primarios a la pirita, esfalerita, galena, calcopirita, marcasita, pirrotina, tennantita, enargita, bornita, estannita y oro. Originalmente se explotó el oro y el cobre quedando la rodocrosita y el cuarzo como ganga.

No fue hasta finales del siglo XIX que comenzó a explotarse el carbonato de manganeso (rodo) por su valor ornamental. Existen particularidades que embellecen aún más el contexto de este mineral. Una de ellas es el hábito variado en que se presenta, con formas que van desde estalactitas hasta masas de aspecto botroidal (forma externa que se asemeja a un racimo de uvas). Otra es el color rosa en sus diferentes tonalidades que, van desde un rosa pálido a un rosa tan intenso y algo translúcido que parece un pedazo de sandía madura, cuyo nombre se conoce como la variedad Ortiz.

El camino existente para llegar a la mina es de cornisa y por muchos está valorado como una de las cuestas más largas de América. Esta posición topográfica tan caprichosa significó que la mina en sus orígenes empleara mulares para el transporte mineral, años después llegaría el avance tecnológico con la construcción del cable carril. Actualmente este sistema de transporte está en desuso, pero forma parte del patrimonio histórico y cultural de la provincia de Catamarca.

Fuente: El Tribuno